La aventura del multilingüismo de la mano de mis hijos pequeños

Hace 25 años mi familia y yo nos embarcamos juntos en la aventura del multilingüismo en Hippo. Incluso aún antes de que nacieran nuestros dos hijos más pequeños.

Fue un completo navegar en un mar de descubrimientos, descalabros, subidas y bajadas, pero cada experiencia valió la pena.

Cuando nos inscribimos a Hippo hace 22 años solo habíamos 5 socios en todo México (mi familia) y anhelábamos la riqueza lingüística del entorno de los clubes Hippo en Japón y la “alcancía“ de idiomas que acumulaban sus socios.

Poco a poco, con el correr de los años y al crecer Hippo, mis hijos se vieron rodeamos de la misma riqueza que anhelamos al inicio. Durante todos esos años como madre y como Fellow de Hippo, vi cosas hermosas e insospechadas y son algunas de esas cosas que quiero compartir contigo que tienes niños pequeños. Son algunas vivencias personales que hicieron de Hippo una experiencia maravillosa, divertida y para toda la vida.

Si bien es cierto, los cambios provocados por la pandemia han hecho que Hippo encuentre nuevas formas de convivencia en su comunidad, también es cierto que las bases y los principios son los mismos. Por naturaleza, los seres humanos somos multilingües, todo es una cuestión de ambiente y eso es lo que podemos construir para nuestros niños.

Una de las primeras cosas que descubrí en Hippo, es que los niños están en todo. A veces las mamás nos preocupamos pensando en cómo hacer para que nuestros niños estén dos horas de sesión participando y poniendo atención. ¡Te tengo una gran noticia! Los niños son genios, capaces de aprender con sus 5 sentidos puestos en 1000 cosas al mismo tiempo. Eso nos dio la pauta para comprender que mientras ellos permanecieran en el espacio de las sesiones de Hippo era suficiente.

Algunas veces participaban en ratos, otras veces se alejaban, pero siempre estaban ahí. Como padres, podemos darles a nuestros hijos la oportunidad de seguir a su ritmo. Recuerdo cuando mi hijo Javier era pequeño, era súper inquieto, lleno de energía incontrolable a ratos, era lo que se dice un niño extremo. Al principio era difícil para mi, pues al yo ser Fellow, lo que esperaba es que él estuviera participando y colaborando, lo cual era exactamente al revés. Llegó un momento en el que pensé que la naturaleza nunca es rígida y los procesos naturales se dan libremente. Fue entonces cuando me di la oportunidad de observarlo antes que obligarlo. Él se metía debajo de la mesa de la sala de actividades y desde ahí nos observaba, curiosamente cuando hacíamos una SADA que le gustaba, salía de su escondite y jugaba y bailaba; al final solo salía para tomar el micrófono por un instante a decir en español “qué pesada es esta maleta” y “los invito a mi cumpleaños el 22 de enero”. Después de eso aventaba el micrófono y salía corriendo. Ahora, después de 22 años comprendo lo mucho que valió la pena permitirle seguir su ritmo y fomentar en él la constancia de participar. Las sesiones online son básicamente igual y de ahí se deriva mi segundo descubrimiento.

Esto es muy importante y reafirma la célebre frase: la palabra educa, pero el ejemplo arrastra. La forma en que poco a poco logré que mis pequeños se integraran fue viéndome a mi disfrutando, bailando SADA´s, haciendo metakatsu y cantando sonidos. Si ellos te ven disfrutando no necesitarás estresarte. Al inicio de Hippo en México mi sueño era legar este medio a mis hijos, pero pensarlo para ellos era simplemente excluirme yo.

Aprender a jugar nuevamente fue difícil para mi, creo que igual que para cualquier adulto. Cuando logré disfrutarlo yo, todo cambió y mis hijos también se relajaron y me siguieron, ese fue un gran descubrimiento.

Por otro lado, otra cosa muy padre que nos ocurrió como familia fue que en nuestra vida cotidiana empezamos a usar frases y palabras de las historias de Hippo. Sin apenas darnos cuenta mis hijos también lo hacían, un día llamaron a mi esposo de la guardería de Fernanda, mi hija mayor. Fernanda lloraba y decía algo que las maestras no podían entenderle hasta que mi esposo la escuchó supimos de qué se trataba. Ella simplemente repetía en japonés onaka ga itai (me duele el estómago). Otro ejemplo es que siempre que Estefanía comía de más decía: “tengo gorogoro (malestar de estómago en japonés) o Javier que en una ocasión platicando con una señora coreana, yo le dije Nae shibe kagoshipoyo (quiero volver a casa ahora) y Javi dijo: todavía no me quiero ir. Lograr este tipo de “juegos¨ refuerza en nuestros niños la noción de que se están comunicando.  Pienso que al estar en Hippo si mis hijos no hubieran encontrado respuesta o entendimiento a lo que expresaban, es muy poco probable que hubieran desarrollado plenamente sus habilidades multilingües al no tener con quien disfrutarlas. Anímate a introducir palabras y frases que disfruten juntos.

Según el diccionario, la definición de hábito es: conducta llevada a cabo con regularidad, es decir, repetida en el tiempo, que es aprendida –no innata– y que requiere de poco o ningún compromiso racional. Este tipo de conductas mínimas componen una importante porción de nuestro tiempo cotidiano. Mi punto es que  si logramos hacer del multilingüismo una importante porción de nuestros tiempo cotidiano como lo señala la definición, es seguro que estamos haciendo un gran regalo de vida a nuestros niños y aquí te comparto lo que nos ha funcionado a nosotros como familia. Aun ahora que nuestros hijos crecieron y dejaron de ser niños, sigue aplicando y funcionando y se han convertido en hábitos para nosotros:

  • Multilingual Natural inmersion house o como lo pronuncian nuestros amigos en Japón abreviado del inglés,  Manaima House. En los años recientes se ha innovado en la forma de escuchar nuestro material de audio y hemos encontrado  con las experiencias de socios de Hippo en otros países que una forma muy positiva de hacerlo es usando múltiples bocinas en diferentes partes de nuestra casa con diferentes idiomas coexistiendo. Experimentar el número de bocinas, idiomas y volumen que  resultara cómodo fue muy importante y poco a poco descubrimos que aún teniendo en la misma habitación varias bocinas lo disfrutamos mucho. De esta forma enriquecemos los Hippopos nuestras habilidades  exponencialmente y por supuesto también las de nuestros pequeños para hablar varios idiomas. Así llegó el momento en que sin darnos cuenta y  escuchando tantos idiomas se convirtió en una especie de sound track de nuestra vida. Ahora en casa tenemos bocinas por todos lados, en la sala-comedor hay dos, en la cocina, en los baños y en la habitación donde trabajo tengo dos, mis hijos tienen bocina en sus cuartos y así suman 9. Siento que esta vivencia es como si fuera  diariamente a pasear por las calles de alguna ciudad cosmopolita donde todos hablan idiomas diferentes y eso es muy interesante y divertido, y además ahí está el regalo de los idiomas para todos.

  • Escuchar nuestro material muchísimas veces es parte de generar un hábito más y también la forma de que eso que escuchamos es absorbido por nuestro cerebro. Pero no solo es escuchar nuestro material N cantidad de veces, también es que nuestra boca emita los sonidos que hemos escuchado. Al principio no podemos decir nada muy inteligible, pero luego, con práctica repetidamente, hablamos. Hace 20 años nos mudamos a vivir a la Ciudad de México y en aquel entonces llegó a trabajar con nosotros una joven que hablaba náhuatl, su español no era muy claro cuando llegó a casa, pero nos entendíamos. En nuestro entorno familiar siempre hemos tenido las historias de Hippo, en aquel entonces eran los 7 idiomas básicos y también teníamos el italiano. Con el tiempo nos dimos cuenta de que a veces no nos hablaba en español sino en italiano y eso era porque antes de trabajar en nuestra casa, ella trabajó con una familia italiana y en nuestra casa escuchaba el italiano nuevamente. La sorpresa mas grande nos la llevamos mi esposo y yo en una ocasión que salió con nosotros en el coche. Las historias de Hippo sonaban en alemán y de pronto ella empezó a repetir en un perfecto alemán, sin ninguna dificultad por el simple hecho de estar diariamente escuchando las historias de Hippo.

Al principio escribí sobre la “alcancía· de idiomas, y a lo que me refiero es a que conforme creamos hábitos en nuestra vida en Hippo, la constancia de escuchar nuestro material, la participación activa en familia en las sesiones de Hippo, el tiempo y esfuerzo dedicado para crear el medio ambiente multilingüe en casa es como ir llenando una alcancía de sonidos, experiencias, amigos entrañables y muchas oportunidades que hacen de Hippo un lugar tan humano como multilingüe. Para nuestra familia ser socios de Hippo ha sido la inversión de toda nuestra vida y sin temor diría que si volviera a nacer también sería socia de Hippo por mi, por mis hijos y porque amaría igual que hoy que muchas familias tuvieran las ventajas y oportunidades que hemos tenido mis hijos, mi esposo y yo.Hippo es nuestro estilo de vida y te invito a que sea también el tuyo.

Cordialmente

Martha Mares

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