Intercambios a Rusia

¿Te imaginas vivir un invierno ruso? En este intercambio la temperatura no es ningún impedimento para realizar actividades al aire libre como pescar en el mar congelado, darte un chapuzón en el río a -20°C o tener un picnic con tu familia adoptiva. Siente el calor del amor de una familia  rusa ¡Atrévete a vivirlo!

Atrévete a vivirlo 

Mi nombre es Carmen, soy miembro de Hippo desde hace algún tiempo y una de las más grandes aventuras y experiencias fue el haber tenido la oportunidad de viajar a Rusia con toda mi familia.

El destino era un lugar llamado Vladivostok, ciudad desconocida para el turismo en general ya que se encuentra del lado del Pacifico, colindado con el mar de Japón. Sin embargo buscamos información de donde se localizaba y la importancia que tenía en la historia de Rusia y el mundo. Situación que provocó la inquietud de conocerla y con la expectativa de lo que podría depararnos este viaje.

Viajamos en invierno, la ciudad estaba nevada y con una temperatura poco usual.

El vuelo fue largo, pero valió la pena, cuando el avión comenzó a descender, solo se podía ver una ciudad blanca, pero para nuestra sorpresa, los pasajeros que venían en el vuelo comenzaron a ponerse sus abrigos, guantes, botas y gorros;  lo que nos llamó mucho la atención, ya que no sabíamos qué esperar de la temperatura a la que se encontraba la ciudad.

Aunque la temperatura era muy fría el recibimiento fue muy cálido, como si fuera sacado de un cuento de hadas. Al salir de la sala de migración nos esperaba una persona con una charola con pan y sal, ritual que solo se hace para las personas importantes; alrededor de ella estaban todas las familias que nos recibirían.

Al salir del aeropuerto una temperatura  de -32°C muy fría nos daba la bienvenida, pero para ser honestos las expectativas que teníamos las sobrepasaron la realidad.

Encontramos familias muy hospitalarias y alegres, lo que rompió la imagen de seriedad y dureza de las personas rusas. Fue agradable ir descubriendo las similitudes de algunos rasgos entre nosotros y los rusos.

Fue interesante conocer la base naval militar de donde salían los buques de guerra con rumbo al Océano Pacífico en la guerra contra Japón y otras guerras importantes. Vladivostok es un punto naval y comercial importante para la economía de Rusia.

Pudimos observar edificios monumentales con cúpulas forradas de Oro y con un diseño tan fabuloso y exquisito; al admirarlos, mis ojos no podían creer lo que estaban observando. Conocimos la majestuosidad de la Estación del tren Transiberiano, que corre desde esta ciudad hasta la ciudad de San Petersburgo. La realidad se perdía en la ilusión de un lugar de fantasía y pensar que yo era parte de ella.

La comida es muy variada tanto en carnes, mariscos, peces, verduras y frutas de la estación y sorpresivamente el CAVIAR formaba parte importante de la alimentación diaria. Para todos fue la primera vez que lo comíamos y nos encantó.

Aprendimos muchas cosas, entre ellas a cocinar con mi madre adoptiva, así como el ser unos anfitriones excelentes.

Pudimos conocer a través de las personas con las que convivimos, que son seres humanos extraordinarios, que a pesar de su medio ambiente hostil; pueden ser felices y disfrutar de su entorno.

Una experiencia que tuvimos fue hacer un picnic en el bosque y ver el mar congelado y caminar sobre él, pensando que durante el verano está vivo y con olas.

No tuvimos problemas para comunicarnos, realmente no sé cómo, pero lo hicimos. Siempre con una gran sonrisa, ellos también tenían la inquietud de conocer a cerca de nuestro país, compartiendo nuestras experiencias y formas de vida de cada uno. Aprendimos algunas palabras y sobre todo conocimos la gran calidad de personas que son y fueron con nosotros, siempre dándonos muestras de cariño.

Para festejar el año nuevo, no fue como lo hacemos en México, fue una experiencia novedosa y extrema, ya que la gente se desnuda a las 12 de la noche y se lanza a la nieve o al mar congelado, además pudimos ver sus danzas tradicionales y sus hermosos vestuarios llenos de colorido; no podía creer tanto esplendor.

Esta fue una gran experiencia que como familia vivimos y mi relato fue, un recorrido a grandes rasgos. Agradezco de todo corazón a Hippo por la oportunidad que tenemos todos los socios de hacer de cada intercambio un lazo de unión con el mundo, el cual se vuelve más cercano.

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